Ensalada de colores

No recuerdo dónde lo leí… pero sugerían la combinación de champiñones y fresas. Ahora que estamos en época de fresas decidí probarlo.

Con esa idea en la cabeza, decidí que todos los reinos mutantes según la medicina tradicional china (MTC) deberían estar presentes en mi ensalada, tanto en sabor, como principalmente en color. Por eso de que ha llegado la primavera, quería comer colores 😉

Reino del agua: relacionado con el sistema urinario, el sabor salado y el color negro. En esta ensalada el sabor salado venía de la sal / gomasio con algas que además tienen un color oscuro. Y el color negro por el comino negro, la pimienta negra del aliño y las algas.

Reino de la madera: al que pertenecen el hígado y la vesícula, el sabor ácido y el color verde. Utilicé vinagre para el sabor ácido y la lechuga y unas tiras de calabacín para el color verde.

Reino del fuego: asociado al corazón, el color rojo e intestino delgado y el sabor amargo. El sabor amargo se debe a los germinados de fenogreco, y el color lo dan las protagonistas de la ensalada, las fresas.

Reino de la tierra: el mundo del estómago y el páncreas relacionado con el sabor dulce o neutro y el color amarillo. Las fresas dan el dulzor a la ensalada mientras que los brotes de fenogreco y el aliño de cúrcuma aportaron el tono amarillo a mi cena.

Reino del metal: es el reino del pulmón y el intestino grueso, el sabor picante y el color blanco. Aquí estaba representado por los co-protagonistas, los champiñones y unos trocitos de cebolla y el picante se debe a la pimienta negra.

Es la primera vez que me planteo un “reto” así, pero debo decir que el resultado fue muy satisfactorio, por lo bonito y lo saciante. Una ensalada para reequilibrarse antes de la llegada de la nueva estación. Y como sabeis en la MTC hay 5 estaciones! El 17 de abril comienza la interestación tierra, es un buen momento para hacer una depuración de hígado y vesícula para empezar con buen pié.

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Solsticio de invierno

Aunque el solsticio de invierno hace casi un mes que pasó y que hemos celebrado con el nacimiento de un niño llamado Jesús… os quiero contar hoy una leyenda celta, según la cual hay dos grandes reyes/dioses en el bosque, el dios acebo y el dios roble. El dios roble reina en la época benévola del año, desde el solsticio de verano al solsticio de invierno, y el dios acebo en los momentos más duros. En esas noches de cambio, los dos se pelean por mantener su dominio. Y porque ahora es el momento en el que reina el acebo y porque es un árbol al que tengo cariño… os voy a hablar de él.

El acebo es un árbol que permanece siempre verde y que proporciona abrigo en invierno y alimento a pajarillos en los momentos más desfavorables. Son esas bayas rojas en combinación con sus hojas verde brillante por las que todo el mundo lo conoce y utiliza como adorno navideño. Desgraciadamente eso ha provocado que el acebo haya tenido que ser “rescatado” bajo la figura de protección: que prohíbe recolectar sus ramas. El origen de esta tradición se encuentra en la saturnalia romana, momento en el que los romanos regalaban a sus amigos una rama de acebo con frutos como símbolo de amistad.

Aunque podría hablar de las variadas aplicaciones que tiene, me voy a centrar en las que podrían hacer a una persona más feliz; esto es, la aplicación en forma de flores bach. Como toda la homeopatía, puede resultar difícil de confiar de ellas, pero funcionan, pueden cambiar el comportamiento de los animales y ellos no son conscientes del efecto placebo. Las flores de bach se basan en la transmisión de “la energía vital” de la flor para cambiar y equilibrar los sentimientos y emociones. En ese sentido, el acebo restituye la armonía interior y otorga comprensión y tolerancia hacia uno mismo y los demás; se utiliza en casos de celos, envidia, venganza y sospecha.

No se pierde nada por probar y recuperar la armonía interior, ¿no?

Espero que os haya resultado útil y hasta la próxima!!

 

Receta para ser feliz en 5 pasos.

La época otoñal es una época de recogimiento y balance, por tanto, un momento especialmente indicado para tomar nuevas costumbres o dejar los malos hábitos. ¿Cómo hacerlo? es muy fácil:

  1. Imagínate feliz y describe: cómo te sientes, qué ves a tu alrededor, cómo te ves… si lo pones por escrito podrás luego analizarlo y trabajar sobre ello.
  2. Define cómo crees que es el día a día de esa persona que has imaginado, en definitiva, piensa cómo sería tu día, semana, mes, año… ideal.
  3. Analiza en qué se parece y en qué se diferencia ese día de tu rutina diaria y apunta los cambios que te acercarían a ese futuro feliz.
  4. ¿Tienes que hacer muchos cambios? No pasa nada, elige los que te resultan más fáciles, los que crees que tendrán un efecto más visible o más rápido y organiza una lista priorizada. Si lo que quieres es dejar una mala costumbre, prueba a sustituirla por una buena rutina.
  5. En cualquier caso, márcalo en tu calendario o agenda o donde te venga mejor, pero en un lugar visible y accesible para ti. Apunta tu hábito a alcanzar y mantenlo durante 21 días seguidos. Se ha comprobado que las neuronas establecen vínculos estables en ese periodo, es decir, a los 21 días de repetir una actividad, ésta se ha convertido en una rutina y será más difícil que la abandones.

En 21 días como mucho vas a ser un poco más feliz, disfruta el camino!!

Otoño

Aunque para nosotros, los occidentales, acaba de entrar el otoño, para los orientales y culturas más tradicionales, casi se está acabando. En el fondo, creo que tiene sentido como piensan. Para ellos nuestros cambios de estación coinciden con la mitad de sus estaciones, por ejemplo, la noche más corta del año es la mitad del verano, así no hay gran diferencia en la insolación entre los primeros días del verano y los últimos, por lo que la estación es más constante. El otoño comenzaría por tanto en agosto, que es un mes que tradicionalmente se ha utilizado para predecir la meteorología del año siguiente y una época en la que hay días “inexplicablemente” frescos. El equinoccio de otoño marcaría la mitad del otoño que acabaría a finales de octubre, más o menos cuando el cambio de hora, desde el cual, los días son realmente cortos. Esta época otoñal, todos están de acuerdo, es un momento de recogimiento, de volver a casa, de retomar rutinas… Es un momento ideal para hace balance, tomar nuevos hábitos, sustituir los malos por los buenos… yo creo que es por eso que coincide con el inicio del curso escolar.

Os animáis a fijaros en las estaciones tradicionales? Yo os ayudo 🙂

Después de mi balance anual he tomado la decisión de vivir de forma más natural para recuperar ese equilibrio que he perdido en la gran ciudad. Es mi intención compartir al menos una receta de cocina, una rutina especial, algún tratamiento natural, algún viaje y seguro más de un pensamiento… estad atentos!

Por cierto, la fotos es de la selva de Irati. Un hayedo que ahora empieza a estar precioso.

Ser naturalmente feliz

¡Feliz día!

Dejad que os presente este huequecito y el por qué de este espacio.

Creo que siempre me he definido como una persona feliz, aunque con rachas… como todos. Desde que vivo en Madrid, con un ritmo de vida más acelerado, me he dado cuenta que hay muchas cosas que echo de menos y muchas otras que necesito hacer para ser feliz… por eso, mi objetivo aquí es compartir con quien quiera que quiera leerme, mis recetas para ser feliz.

Las tres o cuatro palabras que dan título a este lugar de encuentro son especiales para mí: SER, NATURAL, MENTE, FELIZ y toda una declaración de intenciones. Además, se puede jugar con ellas y el resultado será siempre bueno y es el resumen de lo que quiero comunicar: fórmulas naturales, para tener una mente feliz, para cuidar la naturaleza, para ser felices, para en resumen: SER.

Son fórmulas naturales inspiradas en el ayurveda o la medicina tradicional china o no… que incluyen fitoterapia, cocina, masajes, meditación…

Espero que a alguien le pueda resultar de utilidad… y mientras tanto, sed felices.

Por cierto, un lugar para ser feliz en Primavera, es el valle de Caderechas, en Burgos. Una zona donde el frío atemporal de Burgos se esconde para dejar lugar a terrazas de cerezos, manzanos y perales… Todo un espectáculo natural cuando están en flor y una delicia ahora en otoño… por la variedades únicas de manzanas y peras que se dan allí como la manzana-calabaza o la manzana diputación que es casi un tipo de reineta, pero con la carne más dura. La foto es de los cerezos en flor del año pasado 🙂